My first visit to this quaint restaurant was for a business lunch during the week and I have to say that I've driven by the restaurant many times before but never paid much attention to it. Based on my recent dining experience, that has certainly changed moving forward! Sharing the same mall as Luna, the waiter that took care of our table told us this restaurant has been there for 33 years and has a Spanish heritage from a cuisine perspective. I used their valet parking (up the ramp behind the restaurant) and entered into a spacious restaurant with a bit of a early 90's Miami feel to it. The service was excellent from the minute the valet took my keys all the way thru the dining experience and the recommendation of the Sopa Centanario was an amazing selection! A soup/casserole that consists of a medley of delicious seafood (Corvina, Lobster, Shrimp, Octopus, Scallops cooked in a tasty seafood broth) served with white rice, this was a spectacular dish that represents the capabilities of the chef. One of my colleagues had the tripe, which he swears is one of the best "regular" dishes he's had quite some time. Quite simply, there is a reason why a restaurant weathers 33 years of changes to still deliver top notch food with excellent service in today's competitive dining landscape. If you haven't tried it yet, you are missing out on a true gastronomical gem! For sure, you will see me there many times over!

Sobre el restaurante



SERVICIOS
Menú
Reseñas
(682 reseñas)Precio por persona de: Entrada + Plato principal + bebida SIN ALCOHOL
Precio = Entrada + Plato principal + Bebida SIN ALCOHOL
Muy acogedor y la música en vivo hace aun mas grata la velada. Nos atendieron rápidamente. El pulpo en soya riquísimo. Recomendado!!
Una vez más quedo contento con su buena comida. La guabina con salsa de pimentones, camarones y ajo rostizado estuvo exquisita. El salmón fuera del menú con nueces muy bueno. El vinito Rivera del Duero que nos acompañó estuvo se muy buen gusto. Un regusto como de 5 minutos. Increíble. La atención excelente el guitarrista apropiado.
El estacionamiento bueno con celador permanente. Fuimos un miércoles. El servicio atento sin ser el superior. Podrían ponerle más animo dirigido al cliente. La música de guitarra a pesar de ser día de semana buena. El "cantor" bueno y agradable. Los langostinos termidor regulares tirando a bien. Los langostinos con espárragos aguados. La chuleta con salsa de currants, malos. Dos chuletas asadas casi hasta no poder más, secas, con su acompañamiento variable (papas fritas, papas majadas, asadas, vegetales etc. En fin lo usual) servidas con la salsa aparte, que aunque fue agregada copiasamente a las super cocinadas y no jugosas chuletas, fue incapáz de ayudarlas. El vino común, llamémoslo un Cavernet Sauvignon chileno del patio limoso, a buen precio por copas., aunque bueno por su costo, puedo decir que cualquiera se puede comprar una botella en el supermercado. Obvio, fue servida en el restaurante. Lo comprendo. Creo que pueden regresar a sus buenos tiempos. Si no lo hacen la competencia se los comerá.
Con un grupo de viejas amistades escogimos a este conocido restaurante. Buen estacionamiento sin valet parking. El servicio estuvo adecuado. Tenía buen tiempo de no probar un buen filete de Dorado. Me lo obsequiaron en este lugar. El de ajo rostizado y el glaseado, estuvieron perfectos, jugositos, sin mariscosidad alguna, fresquitos. Un Protos Verdejo frutosio hizo los pases de rigor. Estuvo espectacular la música de guitarra con sus canciones del recuerdo, amenizada por el joven Alexander Adames. Un chiricano que sabe lo que hace y canta mejor.
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